sábado, 28 de mayo de 2016

Mi Alien y yo (Una convivencia imposible) Capítulo 10

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La habitación 315. El largo fin de semana

         Otra de las noticias que destacaba el periódico era, en deportes, el comienzo del Abierto de Tenis de Madrid en la Caja Mágica, y que era retransmitido por Teledeporte. Juntar un partido de tenis con el Telediario de las tres de la tarde, que informaría sobre las manis del 1º de Mayo, y prolongarlo en la película de la tarde en alguna cadena, sino es que me entrara sueño después del almuerzo, sí parecía una inversión rentable para los cuatro euros que me iban a costar las seis horas de programación continuada.

       Cada uno de los brazos que conformaban el hospital de residentes conectaba de una forma diferente con el resto del edificio, excepto en el que se encontraba la habitación 315, que era fachada: uno comunicaba con la zona de maternidad, otro con una zona administrativa y el otro con un eje vertical de ascensores y escaleras, organizado como sala de espera, con máquinas para café, refrescos y tentempiés. Allí es donde se encontraba el aparato desde el que se podía alquilar el uso del televisor, siguiendo unas sencillas instrucciones. Según el plan de visionado, que me había trazado, la hora ideal, para comenzar la programación era hacia las 12 del mediodía, así que me puse en camino con mi inseparable bolsa del pis metida en una bolsa de plástico, que me había proporcionado una auxiliar con el fin de que, cuando paseara, no fuera exhibiendo mis humores a los otros pacientes y visitantes.

        Cuando regresé, me estaba esperando el doctor Gonzalo, que tenía guardia aquel domingo, y que por ser el primero del mes de mayo se celebraba también el Día de la Madre. Se había pasado para ver como seguía mi evolución y de paso cambiarme la cánula.
            - Ya deberías comenzar a cambiártela tu solo, porque en casa no te va a quedar más remedio que hacerlo… -pero me puso la limpia él, lo que le agradecí, porque el hecho de verme en el espejo el agujero ya me daba yuyo -, hay que cambiarla como mucho cada cuarenta y ocho horas, y mejor cada día.

          Volvió a salir el tema de las preguntas, y me resolvió algunas dudas sobre lo que podía y no podía comer y beber.
             - No se te ocurra tomar nada de alcohol, ni siquiera una cerveza, en tu actual estado y con medicación te causaría serios problemas.
            Se fue a las urgencias tras de desearme una linda jornada.

          Después de un par de intentos fallidos, tampoco era tan fácil el manejo del mando, como lo anunciaban, conseguí conectar con Teledeporte y el Open de Madrid. Estaba en pista la española Carla Suárez, que había perdido el primer set y, ahora, se encontraba por delante en el segundo. La Caja Mágica es un amplio complejo deportivo con muchas pistas de tenis, que se había levantado hacía pocos años con motivo de optar la Ciudad de Madrid a que se celebraran en ella los Juegos Olímpicos. La candidatura fracasó y la ciudad se había quedado con unas instalaciones de costoso mantenimiento, en un barrio periférico, San Fermín, a orillas del Manzanares, que prácticamente sólo eran usadas por completo durante la breve celebración anual del Abierto.

            Almorzar visionando el Telediario de las tres era acercarme un poco a las costumbres habituales, estar más cerca de casa. Las noticias sobre el 1º de Mayo eran también tan iguales a las de años precedentes: el desfile militar en la Plaza Roja de Moscú, más de lo mismo en China, las procesiones sindicales en Barcelona y Madrid, con tan similares discursos en la boca de los líderes de los trabajadores… que contribuían a hacer dudar del lugar donde me encontraba. Sólo las imágenes de enfrentamientos entre manifestantes y policías en la Plaza de la Bastilla, de Paris, daban señal de aún quedaban lugares donde se luchaba por mantener la dignidad de la clase obrera…


        Como si fuera bueno, tuve la suerte de que esa tarde programaran “La fuerza del cariño”, de James L. Brooks, (director a quien se conoce más por su trabajo en la serie de dibujos animados Los Simpson), que no había tenido oportunidad de ver cuando fue estrenada allá por el año 1983,  y que ganó cinco Oscar: a la mejor película, mejor director, mejor actor de reparto (a Jack Nicholson, que hace el papel de un pintoresco astronauta en excedencia, vecino y cortejador de Aurora), mejor actriz (a Shirley MacLaine, Aurora, protagonista con muchos registros) y mejor guión adaptado, pues el original es la novela, del mismo título. Su historia gravita en torno a la relación entre una madre, Aurora, y su hija Emma, papel que interpreta Debra Winger. Madre e hija comparten momentos buenos y malos, y la acción se desarrolla entre la comedia, al principio, con algunos excelentes "gans", y el drama, al final, y, como de ésto me sobraba, intranquilo como estaba esperando a que el martes me hicieran la ecografía, para comprobar la procedencia de los bultos que me habían aparecido en el vientre, apagué el televisor. La peli, sin ser tanto como para ganar las cinco estatuillas, resulta agradable para pasar las primeras horas de una larga tarde festiva. 
             
            Si mi existencia hubiera seguido transcurriendo sin este brusco corte, que me hizo conocer a mi Alien, hubiera sacado, en esta tarde dominical, algún momento para reeditar, en el grupo que administro en la plataforma Facebook, Nochesblancas, mi obra de teatro, y musical, “Tragicomedia de Manuela y el Teniente Ruiz”, como acostumbro a hacer desde que la escribí, unos años atrás, cada 2 de Mayo, como homenaje a mi muy admirado pintor don José Francisco de Goya y Lucientes, pero aquí me encontraba, en el dique seco, sin posibilidad de tener acceso a un ordenador conectado a Internet.



             La acción se desarrolla en la plaza del Rey de Madrid, junto a la Casa de las Siete Chimeneas, pintoresco y misterioso edificio de piedra, que ya ha dado pie a la escritura de más de una obra sobre apariciones, donde en la actualidad se levanta el Monumento al Teniente Ruiz, uno de los héroes del 2 de Mayo, que junto a los capitanes Daoíz y Velarde, sublevaron el Cuartel de Artillería de Monteleón, en el barrio de Malasaña, contra la invasión francesa, dándole armas al Pueblo con que defenderse, en 1808, en dos tiempos alternativos, el de la fecha conmemorada y el de 1958, cuando todavía el Circo Price, tenía su primitiva ubicación allí, y se llevaban ya muchos años de otro tipo de opresión, la dictadura franquista. Los personajes hacen un doble papel, uno de cada época, y, como muestra, incluyó una escena:  
                 
“ÚRSULA
El Señor habla solo y en la oscuridad, debería comer más y descansar… acabará por volverse loco.
GOYA
El artista no tiene descanso, su dormir es una prolongación de sus sueños diurnos. Querida Úrsula la locura de crear la llevo en vena desde que nací, apaga esas candelas, por favor.
(Úrsula sopla las velas del candelabro y se vuelve a hacer la oscuridad en la casa mientras que crece la luz sobre el banco donde están los amantes, quitándose la toquilla, que la cubría, Manuela Malasaña es ahora Manuela Muñoz, con su traje de legionario, y poniéndose su nariz roja de payasa y con una rosa roja en la mano hace una pantomima para el público, mientras el coro canta)
CORO
Liberté, Egalité, Fraternité… L’Amour
Liberté, Egalité, Fraternité… L’Amour
Liberté, Egalité, Fraternité… L’Amour
Liberté, Egalité, Fraternité… L’Amour… L’Amour
(Luego se dirige hacía el Circo Price mientras el escenario se oscurece)”


2 comentarios:

  1. Sigo leyendo tus capítulos. Se nota q. conoces muy buen Madrid y sus sitios emblematicos. Gracias por tus escritos tan sugerentes amigo José Antonio. Un fuerte abrazo.

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  2. Gracias por tus comentarios y tu amistad. Feliz finde. Un cordial abrazo y saludos para los compis que te vayas encontrando por Rivas.

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