2ª Parte
Del desmembramiento del Imperio Romano de
Occidente van surgiendo a través de tortuosos siglos de oscurantismo las
nacionalidades amparadas en un idioma, y con ellas los nuevos Héroes.
Aunque cronológicamente El Anillo del Nibelungo surge como obra
escrita después de los otros romances, por sus características especiales, lo
antepongo a la Saga anglosajona y a los franco y castellano. El héroe Sigfrido
es un matador de dragones que está, en la idea, bastante emparentado con
Aquiles, su baño, que lo hace casi invulnerable, es en la sangre de uno de
estos animales míticos y su punto débil una parte de su espalda que cubre una
hoja de tilo durante la inmersión. Dioses: Thor, especie de Júpiter en las
mitologías del Norte, en el Walhalla acompañado por sus Walquirias. Como la
mayoría de los mortales, mis referencias sobre el tema se centran en las óperas
de Richard Wagner, son pues bastante románticas. Pueblo: el germano. Lengua: el
alemán.
Las épicas medievales de Inglaterra,
Francia y España tienen un dios común que en su versión hombre se conoce como
Kristo, y la religión que ha dado lugar a mayor número de “guerras de religión”
como cristianismo. Las diversas sagas sobre el Rey Arturo y el origen divino de su
monarquía estuvieron tan difundidas y asimiladas por el pueblo anglosajón que, según cuentan, en la
batalla de Hasting, primera vez en que las tropas a pie consiguieron vencer a
los caballeros y sus armaduras, los arqueros ingleses cantaban algunas de sus
estrofas mientras saeteaban a caballos y caballeros. El fin de la Caballería
llegó de la mano del Gran Capitán, que en sus campañas en Italia comenzó a
utilizar la artillería de forma masiva. Pero de momento estamos en Camelot, el
castillo mítico en que los Caballeros de la Tabla Redonda se disponen a
desfacer entuertos con vistas a establecer la Paz Universal capitaneados por
Lançelot du Lac, caballero que aunque duda acaba por poner los cuernos a su
monarca con la Reina… Como mis referencias sobre la obra son cinéfilas, y por
tanto hollywoodienses, la historia se desarrolla más o menos bélica o amorosa
según los gustos del guionista de turno y las cambiantes modas, y hasta se
llega a los dibujos animados. El Héroe, que es todo un dechado de virtudes y la
inocencia personificada, el Caballero Parsifal, será el único que consiga alcanzar
el Santo Grial, el vaso que recogió la sangre de Jesús, y Richard Wagner le
dedicará su ópera épica correspondiente.
El enfrentamiento entre el Dios de los
cristianos y el Alá de los musulmanes a través de sus héroes en la tierra será el
motivo de las dos grandes épicas francesa y española.
La Chançon de Roland es un modelo de
inexactitudes históricas al servicio de una buena causa, pues los hechos que
canta, referentes a la heroica muerte del Conde Roland luchando contra cientos
de miles de moros y negándose a tocar su cuerno, “el olifante”, para pedir
refuerzos están basados en una realidad muy distinta… Carlomagno entró en
Aragón y saqueó la ciudad de Zaragoza, y, cuando regresaba con su botín a
Francia, hubo una pequeña escaramuza entre la retaguardia de su ejército y un
grupo de vascos, en un valle de los Pirineos llamado Roncesvalles, que
amparados por lo agreste del terreno debieron de causar un cierto descalabro a
los galos. En la Chançon el rey de Zaragoza es moro y sólo mediante la traición
de uno de sus lugartenientes pueden vencer al Héroe. El poema, del siglo XI,
está escrito en francés.
Rodrigo Díaz de Vivar, más conocido como
El Cid Campeador, es el Héroe por antonomasia para los españoles, de cualquier
intención política, hasta el punto que durante la Guerra Civil del 36 se le
tuvo como referente en uno y otro bando…
El Cantar es un extenso poema épico con
versos largos y rima en asonante, dividido en tres partes como corresponde a
las buenas epopeyas, estén basadas en hechos reales o sean de ficción,
recordemos la trilogía de El Señor de los Anillos, de Tolkien. En la primera
parte el Cid toma juramento al rey: “En Santa Gadea de Burgos, do juran los
hijosdalgo, allí le toma la jura Mio Cid al Rey castellano… “Si hiciste o
consentiste en la muerte de tu hermano”". Y tan gallarda actitud le lleva a ser
desterrado por el rey, que, como cualquiera, juraría lo que hiciera falta con
tal de no perder la poltrona… En el destierro el personaje real y el épico
comienzan a tener un comportamiento opuesto, pues mientras éste es el gran
paladín de la Cristiandad y desde las alturas guían su espada, la célebre
“Tizona” y a sus ejércitos, el ciudadano burgalés, de la Villa de Vivar, se
emplea como mercenario al servicio del Rey musulmán de Zaragoza… En el segundo
canto casa el Cid a sus hijas con los Infantes de Carrión, y son afrentadas por
éstos en un lugar llamado Corpes… Y para el tercer canto tendremos la venganza
del padre ultrajado. La Lengua es el castellano, un poco rancio pero bien
rimado.
En la próxima entrega: Hemos llegado al
Renacimiento, el hombre es el centro del Universo, y ya no hay lugar ni para Héroes ni para
Dioses.

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