lunes, 3 de diciembre de 2012

¿Por qué ya no hay Héroes? - 1ª Parte



¿Por qué ya no hay Héroes?
1ª Parte

     Hace unos días acudí a una tertulia literaria cuyo tema era “Dioses y Héroes”, las muchas cuestiones interesantes tanto sobre literatura, como sobre el binomio que se establece en el título del evento, que se vertieron en allí me hicieron reflexionar sobre el tema y preguntarme: ¿Por qué ya no hay Héroes?

     El poema épico y la epopeya establecen una dualidad directa entre la esfera celeste y la terrena, y por lo general van acompañados del nacimiento o la consolidación de una nueva lengua. Pues tenemos establecido un cuadrilátero, y, por tanto, diversas implicaciones entre los cuatro agentes que forman sus vértices: Dioses, Pueblo, Héroes y Lengua.


     Y así ha funcionado en todas las Kulturas. Aunque los primeros precedentes se remontan al antiguo Egipto y la India, recurriré para ilustrar el tema a ejemplos que tenemos más cotidianos, por próximos, conocidos y difundidos a través del cine.

          Cómo no comenzar por La Ilíada, atribuida a Homero, aunque lo más probable es que nuestro querido Padre de la Literatura Europea sólo se limitara a dar conexión espléndida a una serie de cantos que ya circularan por Grecia desde siglos anteriores. Los dioses son los Olímpicos, presididos por Zeus, con sus once atláteres, que representan en su conjunto a doce potestades o inclinaciones del ser humano: Afrodita o el Amor, Ares o la Guerra, Dionisos o la Diversión, etc., más los dioses locales, caso de Palas Atenea. Pueblo: el griego en su conjunto, y más específicamente el de Atenas, que lidera intelectualmente al conjunto de las Ciudades Estado y aspira a que el liderato se extienda también a todos los ámbitos. En realidad lo que se denomina Troya son las colonias griegas en la costa asiática, lo que hoy conocemos como Turquía, y se quiere de alguna manera justificar la intención de hacerlas tributarias de la Metrópoli. Héroes: los tenemos de variada clase pero sin duda los protagonistas principales son Héctor, por la parte troyana y Aquiles, por la griega, que dan una de las características principales que debe tener el héroe a través de los tiempos y la literatura: morir en aras de conseguir la inmortalidad. “Los dioses nos envidian porque somos mortales, seguidme y ante las murallas de Troya alcanzaréis la Gloria” arenga Aquiles a sus temibles mirmidones. Lengua: el griego.


Para seguir tomaremos La Eneida, en la que Virgilio trata de hacer heredera a Roma de Grecia y de Troya, tanto de la mitología como de la preponderancia intelectual y material. Dioses: los mismos griegos con su denominación latina: Venus, Marte, Baco… Pueblo: SPQR, el Senado y el Pueblo de los Romanos, según reza en sus Águilas Imperiales. Héroe: Eneas, venido de la mismísima Troya y dispuesto a hacer florecer la mayor Kultura que vieron los tiempos. “Dichosa aquella Edad Dorada…”, que cantaría Cervantes. Lengua: el latín.

En la próxima entrega: Tras de la Edad Oscura el nacimiento de la más linda lengua jamás desarrollada: el castellano. ¡Jele, que no salí chauvinista! 

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