Capítulo
16
De Otorrinolaringología a Oncología...
Aunque
la cita era para las 10 de la mañana, a menos cuarto ya me encontraba en la
quinta planta del edificio de consultas externas delante del mostrador de citas
de los otorrinos, con el papel que me diera la doctora de urgencias en la mano.
La señorita del ordenador entró con él, y al poco apareció la enfermera gruesa
con bata verde, del día anterior, que no tardaría mucho en enterarme que era toda una institución
por allí, nada menos que la Enfermera Gestora de Casos Unidad Multidisciplinar
de Tumores de Cabeza y Cuello.
-
Esperen un momento, enseguida le avisarán por megafonía.
El
doctor se paso un buen rato leyendo los historiales, le acompañaba una
enfermera de bata blanca que sonreía. Luego me invitó a sentarme en un sillón
elevado.
- Le
voy a hacer una exploración con el endoscopio y la grabaré. Los viernes, es
decir, ya mañana, hacemos una sesión conjunta de evaluación de los pacientes y
se lo mostraré a los compañeros, le citaremos para después y ya le diremos el
tratamiento a seguir.
La
exploración fue en todo similar a las que ya había tenido que sufrir en el hospital
del Sureste. Cuando terminó, como “cada maestrillo tiene que tener su
librillo”, para hacer bueno el refrán, el doctor decidió darme un severo masaje
con todas sus fuerzas en los ganglios del cuello, que me hizo ver las estrellas
de todos los colores… No sé qué utilidad terapéutica puede tener tal masaje,
pero me alegro de que sus colegas del Sureste la desconocieran, porque me dejó
hecho polvo, y todavía me dolía por la noche, a pesar de haber tomado
paracetamol un par de veces.
Al día
siguiente, me habían dado cita para las 11 de la mañana, y ya estaba allí a las
once menos cuarto, se lo comuniqué a la señorita de recepción, y me dijo, que
me sentara a esperar, que ya me llamarían por megafonía. Me acompañaba Dani,
que me había traído en coche, ya que utilizar transporte público para llegar al
12 de Octubre resulta un poco complicado, por metro hay que realizar un
trasbordo de la línea 6 a la línea 3 en la estación de Legazpi, que tiene mucho
niveles de escaleras.
Nos
sentamos y esperamos, y esperamos… A las doce y cuarto, se le ocurrió a Dani entrar
a preguntar por si había algún problema, y una doctora le dice que llevaba ya
un rato esperándonos… En fin.
La
señora sonreía mucho y tenía una cara agradable. Con los ojos muy repintaditos
comienza a hablarme haciendo una serie de circunloquios que no acabo de
entender, hasta que me doy cuenta de que ha cogido el historial de otro
paciente…
Cuando
le pregunté qué pasaba, se disculpó diciendo que llevaba 24 horas de guardia…
-
Pues váyase a dormir y que me atienda alguien que esté despierto…
La
doctora se enfadó con mi salida de tono, pero Dani logró hacer las paces, y me
dio un volante para que me atendieran esa misma mañana en Oncología.
Oncología
está ubicada en un edificio muy próximo, y al poco ya me estaba atendiendo en
consulta el doctor que me habían asignado, don Juan Antonio Núñez, que es una
persona muy afable y me explicó largo y tendido el proceso que pensaba llevar
conmigo, con vistas a lograr una reducción de la neoplasia que posibilitara
tener nuevas opciones de tratamiento. Comenzaríamos por sesiones de
quimioterapia, y programó la primera para el próximo martes, ya que, al caer la
fiesta de San Isidro en domingo, el lunes era día feriado.
En el
hospital de día, acomodado en un sillón reclinable me conectan con el suero. La
duración de la ingesta vía venosa es variable, el primer día fueron casi cuatro
horas, y poco a poco se va reduciendo su duración como hasta dos horas y media. Aprovecho el tiempo leyendo. Cuando
se han vaciado los paquetes con los sueros me quitan la vía, y a esperar la
ambulancia para volver al domicilio.
El tratamiento se supone que será largo, a la quimio se une la próxima semana la radioterapia, y tengo programado un escáner de cuello para el 29 de junio, con el fin de ver como ha evolucionado mi Alien con los tratamientos... Es de suponer que después haya una nueva evaluación, así que por el momento voy a interrumpir esta serie de escritos, que he procurado hayan sido amenos al tiempo que rigurosos en lo relativo a los temas médicos tratados, agradeciendo las muestras de cariño y reconocimiento recibidas por mis lectores.
Como en el chiste de Carlitos y Snoopy, algún día hemos de morir, pero sólo ese día...
Después me explicó que la quimio consiste
en una ingesta masiva de iones pesados y sustancias tóxicas, por vía oral o a
través de la corriente sanguínea, lo que es nocivo para todas las células del
cuerpo, buenas y malas. Lo que dice la tesis, que defiende su utilización, es
que son peores para las células cancerígenas que para las otras, con lo que las
matará antes de que se produzcan deterioros graves en los otros tejidos y la
neoplasia dejará de extenderse, y puede que reduzca su tamaño.
Y continuó: -Al ser nocivos sus efectos sobre todas
las células del
organismo se corren una larga serie de riesgos, algunos son generales, como:
caída del cabello, llagas y dermatitis, decaimiento general, posibles
hemorragias, fiebre, dolores difusos, pérdida o ganancia de peso…, otros son
específicos del sistema al que afecten: alérgicos, otíticos, oculares,
neurológicos, digestivos, respiratorios, hematológicos… así que deberás
observarte continuamente, y si aparece un síntoma grave, tipo hemorragia,
acudir enseguida a urgencias… - luego me ofreció un papel-. Aquí lo tienes todo
pormenorizado, y para poder comenzar el tratamiento tienes que traerlo firmado
el martes, afirmando que conoces los posibles riesgos y estás dispuesto a
asumirlos…
Tenía
por delante un largo fin de semana para poner un poco de orden en lo que iba
escribiendo últimamente y para disfrutar de las Fiestas de san Isidro, que además
de ser de todo Madrid, son específicas del barrio en que vivo…
Los días
que tengo quimioterapia, una vez a la semana, se produce una especie de ritual
que me ocupa el día entero en el hospital. Llego a media mañana, paso a recoger
los tubos, por lo general, dos, para la analítica de sangre y espero mi turno a
que me atiendan. Cuando me hacen las extracciones ya me dejan puesta la vía,
que luego se utilizará para introducir el suero con los productos químicos, por
goteo. Desayuno en la sala de espera, donde hay un carrito con agua caliente y
cafés instantáneos, cacao, leche en polvo, infusiones, galletas… a disposición
de los pacientes. Cuando tienen los resultados de los análisis me llaman a
consulta, el doctor Juan Antonio me pregunta por mi estado, y tras una breve
conversación encarga por teléfono la dosis de quimio que considera apropiada. Programa
ya la cita para la siguiente semana, y vuelta a esperar que preparen la
medicación.
El tratamiento se supone que será largo, a la quimio se une la próxima semana la radioterapia, y tengo programado un escáner de cuello para el 29 de junio, con el fin de ver como ha evolucionado mi Alien con los tratamientos... Es de suponer que después haya una nueva evaluación, así que por el momento voy a interrumpir esta serie de escritos, que he procurado hayan sido amenos al tiempo que rigurosos en lo relativo a los temas médicos tratados, agradeciendo las muestras de cariño y reconocimiento recibidas por mis lectores.
Como en el chiste de Carlitos y Snoopy, algún día hemos de morir, pero sólo ese día...




