Capítulo 17
Evolución
veraniega.
Tras
la parada estival, en la que deseo muchos de los que me leen hayan estado por
ahí disfrutando de las playas en el caluroso agosto, retomo estos escritos para
continuar informando sobre la evolución de mis relaciones con mi Alien, después
de haber pasado un veraneo entre mi domicilio y el hospital 12 de Octubre
.
La
radioterapia no comenzó en la fecha prevista porque, como no, cuando se trata
de máquinas o quirófanos, había lista de espera. Haré unos breves apuntes sobre
este tipo de tratamiento:
Hay varios tipos de
radioterapia según el objetivo que se persigue, en mi caso se trataba de la radioterapia
exterior curativa, en la que emplea dosis
de radiación altas, próximas al límite de tolerancia de los tejidos normales,
con el objetivo de eliminar el tumor. Este tipo de tratamiento suele ser largo
y con una planificación laboriosa, donde el beneficio de la posible curación,
supera la toxicidad ocasionada sobre los tejidos normales. Mediante una máquina, que
ocupa toda una sala, se lanzan haces de rayos de alta intensidad hacia puntos
muy específicos, para no dañar los tejidos colindantes, la maneja el Técnico
Especialista en Radioterapia, que es el responsable
de la ejecución diaria del tratamiento y del cuidado del paciente en cada una
de estas unidades, encargado del chequeo de movimientos mecánicos de la unidad
y encargado de realizar de la Simulaciones del paciente (TAC). En las Unidades
de Radiofísica, y siempre bajo supervisión del Radiofísico, diseña dosimetrías
sencillas y ejecuta controles de calidad a las unidades de tratamiento.
El
día 8 de junio tuve la primera consulta con Radioterapia, con la doctora Ruiz,
que me informó, para empezar, que había estado presente en la reunión de
evaluación que hicieron el equipo multidisciplinar, por lo que estaba al tanto
de todo mi proceso, y continúo informándome sobre el número y tipo de sesiones
a que debería someterme y los posibles efectos secundarios que se podrían ir
produciendo a medida que se avanzara el tratamiento. Como uno de ellos era que
se viera afectada la dentadura, ya que la radiación sería específica en la zona
de boca y garganta, me dio cita para el día siguiente con los médicos de
maxilofacial, para que vieran en qué estado se encontraba y que posibles daños
se podrían producir. También me citó para el día siguiente para que me hicieran
un escáner de simulación en radioterapia, en los sótanos del edificio de
Oncología y me informó que la terapia consistiría en 35 sesiones de unos cuatro
minutos de duración, que se desarrollarían de lunes a viernes de forma
consecutiva descansando los fines de semana, a partir de una fecha que me
confirmarían.
El
escáner de simulación consiste en, usando una máquina diferente a la de la
radiación, tras tatuarte un punto fijo sobre el esternón, que será la base de
las coordenadas paramétricas que se empleen para determinar los puntos sobre
los que se producirán las radiaciones, hacerte una mascarilla termoplástica de
inmovilización a la medida, que incluye los hombros, que será la que te fije a
la camilla para que no se produzcan movimientos durante la radiación y fijar
los parámetros de los lugares donde se debe radiar y la duración e intensidad
de los haces.
En
maxilofacial me atendió la doctora María Jesús y tras de una inspección ocular
pidió cita para que me hicieran una radiografía panorámica, era para el día 16
a primera hora y, cuando me la entregaran, en el momento, debería acudir de
nuevo a su consulta y comenzaría con las posibles extracciones.
Así
que el día 16 me hicieron una preciosa panorámica de mi calavera y me la
grabaron en un CD para que lo llevara al maxilofacial, que está en el mismo
edificio nuevo, muy funcional, aséptico, muy luminoso y moderno, en la quinta
planta. Tras de grabar la doctora en su ordenador la radiografía y de
observarla, me preguntó si estaba dispuesto a comenzar con las extracciones y,
como asentí, de un tirón me extrajo un par de raíces de muelas deterioradas. Me
dio cita para la siguiente semana y continuamos con las extracciones hasta
final de mes.
Me
citaron para comenzar la radioterapia el cinco de julio a las seis de la tarde.
La máquina se denomina Varian 1, y la técnica
que la dirigiría sería una simpática señorita de nombre Carmen. Tras la primera
sesión me citaron con la enfermera, que me relató una serie de pautas higiénicas
que debía seguir, las cremas específicas que me debía dar en el cuello para
evitar quemaduras exteriores, los enjuagues que debía hacer para disminuir
riesgos de infecciones y toda una larga serie de preceptos. Tendría con ella
controles semanales, los martes, para inspeccionar el peso y los diferentes
riesgos que podían ir surgiendo durante el largo proceso.
Los
miércoles eran días de estancia casi exclusiva en el hospital: comenzaban por
hacerme análisis de sangre, para conocer mi estado general, cuando se tenían
los resultados de los análisis tenía consulta de quimioterapia, desde donde pedían
la dosis de quimio a administrarme, después consulta con radioterapia, para
llevar el seguimiento de la evolución que seguía la neoplasia con el
tratamiento, con exploraciones visuales y táctiles, después pasaba a la sala de
tratamiento de quimio, en la que me suministraban gota a gota la dosis recetada
en el día, y terminaba con sesión de radio… Mucha intensidad, que me dejaba bastante agotado.
A
comienzos de agosto comencé a poder respirar un poco por la nariz y a tomar
alimentos sólidos blandos, lo que suponía que podía ampliar la dieta de
papillas y batidos, que resultaba ya bastante aburrida, por contra, con la
radio se me había puesto la piel del cuello muy oscura y la enfermera me recetó
una pomada contra las quemaduras que me debía administrar dos veces al día, y
las constantes analíticas iban dando índices cada vez más bajos por lo que me
suspendieron la quimio a mediados de mes.
Las treinta
y cinco sesiones de radio, entre festivos y algunos días que no estaba
disponible la máquina porque tenían que equilibrarla, se prolongaron hasta el día
26. Tras la última sesión, la enfermera me examinó, me dijo que la piel del
cuello ya se había reconstruido y que dejara de darme la pomada, que me diera
cremas protectoras solares y que daba por terminados los controles de enfermería.
Continué teniendo analíticas semanales hasta este lunes, día 19, que me exploraron en
otorrinolaringología, y estoy pendiente de un escáner que me harán la próxima
semana y del que me darán el resultado el 4 de octubre.
En principio, tras visualización
con el endoscopio, el tumor parece que ha desaparecido, pero como toda la zona
está inflamada sólo se puede confirmar mediante el escáner. La inflamación
interna de la laringe, producto de la radioterapia, me informaron que tardará
todavía un tiempo en desaparecer, lo que me sigue dificultando la deglución de
los alimentos, y según los resultados del escáner ya me contarán el tratamiento
a seguir y si se puede taponar la traqueostomía.
Gracias
por vuestra atención, espero que en la próxima entrega pueda confirmar la desaparición
de mi Alien.

