miércoles, 21 de septiembre de 2016

Mi Alien y yo (Una convivencia imposible) Capítulo 17

Capítulo 17

Evolución veraniega.

Tras la parada estival, en la que deseo muchos de los que me leen hayan estado por ahí disfrutando de las playas en el caluroso agosto, retomo estos escritos para continuar informando sobre la evolución de mis relaciones con mi Alien, después de haber pasado un veraneo entre mi domicilio y el hospital 12 de Octubre
.   
La radioterapia no comenzó en la fecha prevista porque, como no, cuando se trata de máquinas o quirófanos, había lista de espera. Haré unos breves apuntes sobre este tipo de tratamiento:
Hay varios tipos de radioterapia según el objetivo que se persigue, en mi caso se trataba de la radioterapia exterior curativa, en la que emplea dosis de radiación altas, próximas al límite de tolerancia de los tejidos normales, con el objetivo de eliminar el tumor. Este tipo de tratamiento suele ser largo y con una planificación laboriosa, donde el beneficio de la posible curación, supera la toxicidad ocasionada sobre los tejidos normales. Mediante una máquina, que ocupa toda una sala, se lanzan haces de rayos de alta intensidad hacia puntos muy específicos, para no dañar los tejidos colindantes, la maneja el Técnico Especialista en Radioterapia, que es el responsable de la ejecución diaria del tratamiento y del cuidado del paciente en cada una de estas unidades, encargado del chequeo de movimientos mecánicos de la unidad y encargado de realizar de la Simulaciones del paciente (TAC). En las Unidades de Radiofísica, y siempre bajo supervisión del Radiofísico, diseña dosimetrías sencillas y ejecuta controles de calidad a las unidades de tratamiento.



El día 8 de junio tuve la primera consulta con Radioterapia, con la doctora Ruiz, que me informó, para empezar, que había estado presente en la reunión de evaluación que hicieron el equipo multidisciplinar, por lo que estaba al tanto de todo mi proceso, y continúo informándome sobre el número y tipo de sesiones a que debería someterme y los posibles efectos secundarios que se podrían ir produciendo a medida que se avanzara el tratamiento. Como uno de ellos era que se viera afectada la dentadura, ya que la radiación sería específica en la zona de boca y garganta, me dio cita para el día siguiente con los médicos de maxilofacial, para que vieran en qué estado se encontraba y que posibles daños se podrían producir. También me citó para el día siguiente para que me hicieran un escáner de simulación en radioterapia, en los sótanos del edificio de Oncología y me informó que la terapia consistiría en 35 sesiones de unos cuatro minutos de duración, que se desarrollarían de lunes a viernes de forma consecutiva descansando los fines de semana, a partir de una fecha que me confirmarían.

El escáner de simulación consiste en, usando una máquina diferente a la de la radiación, tras tatuarte un punto fijo sobre el esternón, que será la base de las coordenadas paramétricas que se empleen para determinar los puntos sobre los que se producirán las radiaciones, hacerte una mascarilla termoplástica de inmovilización a la medida, que incluye los hombros, que será la que te fije a la camilla para que no se produzcan movimientos durante la radiación y fijar los parámetros de los lugares donde se debe radiar y la duración e intensidad de los haces.

En maxilofacial me atendió la doctora María Jesús y tras de una inspección ocular pidió cita para que me hicieran una radiografía panorámica, era para el día 16 a primera hora y, cuando me la entregaran, en el momento, debería acudir de nuevo a su consulta y comenzaría con las posibles extracciones.
Así que el día 16 me hicieron una preciosa panorámica de mi calavera y me la grabaron en un CD para que lo llevara al maxilofacial, que está en el mismo edificio nuevo, muy funcional, aséptico, muy luminoso y moderno, en la quinta planta. Tras de grabar la doctora en su ordenador la radiografía y de observarla, me preguntó si estaba dispuesto a comenzar con las extracciones y, como asentí, de un tirón me extrajo un par de raíces de muelas deterioradas. Me dio cita para la siguiente semana y continuamos con las extracciones hasta final de mes.

Me citaron para comenzar la radioterapia el cinco de julio a las seis de la tarde. La máquina  se denomina Varian 1, y la técnica que la dirigiría sería una simpática señorita de nombre Carmen. Tras la primera sesión me citaron con la enfermera, que me relató una serie de pautas higiénicas que debía seguir, las cremas específicas que me debía dar en el cuello para evitar quemaduras exteriores, los enjuagues que debía hacer para disminuir riesgos de infecciones y toda una larga serie de preceptos. Tendría con ella controles semanales, los martes, para inspeccionar el peso y los diferentes riesgos que podían ir surgiendo durante el largo proceso.


Los miércoles eran días de estancia casi exclusiva en el hospital: comenzaban por hacerme análisis de sangre, para conocer mi estado general, cuando se tenían los resultados de los análisis tenía consulta de quimioterapia, desde donde pedían la dosis de quimio a administrarme, después consulta con radioterapia, para llevar el seguimiento de la evolución que seguía la neoplasia con el tratamiento, con exploraciones visuales y táctiles, después pasaba a la sala de tratamiento de quimio, en la que me suministraban gota a gota la dosis recetada en el día, y terminaba con sesión de radio… Mucha intensidad, que me dejaba bastante agotado.

A comienzos de agosto comencé a poder respirar un poco por la nariz y a tomar alimentos sólidos blandos, lo que suponía que podía ampliar la dieta de papillas y batidos, que resultaba ya bastante aburrida, por contra, con la radio se me había puesto la piel del cuello muy oscura y la enfermera me recetó una pomada contra las quemaduras que me debía administrar dos veces al día, y las constantes analíticas iban dando índices cada vez más bajos por lo que me suspendieron la quimio a mediados de mes.

Las treinta y cinco sesiones de radio, entre festivos y algunos días que no estaba disponible la máquina porque tenían que equilibrarla, se prolongaron hasta el día 26. Tras la última sesión, la enfermera me examinó, me dijo que la piel del cuello ya se había reconstruido y que dejara de darme la pomada, que me diera cremas protectoras solares y que daba por terminados los controles de enfermería.

Continué teniendo analíticas semanales hasta este lunes, día 19, que me exploraron en otorrinolaringología, y estoy pendiente de un escáner que me harán la próxima semana y del que me darán el resultado el 4 de octubre. 

En principio, tras visualización con el endoscopio, el tumor parece que ha desaparecido, pero como toda la zona está inflamada sólo se puede confirmar mediante el escáner. La inflamación interna de la laringe, producto de la radioterapia, me informaron que tardará todavía un tiempo en desaparecer, lo que me sigue dificultando la deglución de los alimentos, y según los resultados del escáner ya me contarán el tratamiento a seguir y si se puede taponar la traqueostomía.


Gracias por vuestra atención, espero que en la próxima entrega pueda confirmar la desaparición de mi Alien.