miércoles, 7 de diciembre de 2011

El mito de Don Juan

En días en que parece que todos nos debemos adherir a una festividad anglosajona, Hallowen o parecido, no cae en valde  ni es baladí recordar que el día de los Difuntos se viene conmemorando en los territorios latinos desde fechas bien antiguas, con las costumbres de poner lamparillas en tazas de aceite, una por cada difunto de la familia recordado, que debían arder durante toda la noche... y con la representación en los teatros del Don Juan Tenorio de José Zorrilla.... una de las cumbres del Romanticismo.
"No es verdad, ángel de amor,
que en esta apartada orilla
más pura la luna brilla
y se respira mejor..."
Primera referencia literaria a la ecología.
 

Como primera referencia al mito de Don juan es "El Convidado de Piedra" de Tirso de Molina, que alertaría a más de uno para escribir sobre el tema, como a Da Ponte que le hizo el libreto a Mozart para su Don Juan, quien por cierto lo convirtió en drama cómico... porque la cosa de los espíritus y los amoríos también tiene su lado humorístico... aunque a veces sea humor bien negro.
Como la reflexión que se hacía Don Juan en el Panteón que había erigido a sus víctimas: "Si buena vida os quité, buena sepultura os dí".
Antes de que las estatuas empiecen a recobrar vida y se lo lleven a los Avernos, algunas dulces palabras:
"No es verdad, gacela mía,
que están respirando amor"

lunes, 5 de diciembre de 2011

Ana María Matute - Premio Cervantes 2010

Ana María Matute Ausejo (Barcelona, 26 de julio de 1925), novelista  española  y miembro de la Real Academia Española, donde ocupa el asiento K, es también profesora invitada en las universidades de Oklahoma, Indiana  y Virginia. Matute es una de las voces más personales de la literatura española del siglo XX y es considerada por muchos como la mejor novelista de la posguerra española.

 Características neorrealistas pueden ser observadas en obras como en «Los Abel» (1948), «Fiesta al noroeste» (1953), «Pequeño teatro» (1954), «Los hijos muertos» (1958) o «Los soldados lloran de noche» (1964). En todas estas obras, la mirada protagonista infantil o adolescente es lo más sobresaliente y marca un distanciamiento afectivo entre realidad y sentimiento o entendimiento. Son obras que se inician con gran lirismo y poco a poco se sumergen en un realismo exacerbado.
En 1996 publica "Olvidado Rey Gudú", que ella considera como su mejor obra.También ha escrito multitud de relatos cortos y cuentos para niños. Un trocito de uno de sus cuentos:
"Un día se enteró, por fin, de quien era "Pipa".
- La muñeca -explicó la niña.
- Enséñamela...
La niña levantó en su mano terrosa un objeto que doña Clementina no podía ver claramente.
- No la veo, hija. Échamela...
La niña vaciló.
- Pero luego, ¿me la devolverá?
- Claro está...
La niña le echó a "Pipa" y doña Clementina se quedó pensativa cuando la tuvo en sus manos. "Pipa" era, simplemente, una ramita seca envuelta en un trozo de percal sujeto con un cordel."